
Donde empieza el contraste.
El recorrido comienza en Caldera, prácticamente al nivel del mar y frente al océano Pacífico. Ese punto de partida permite comprender una de las características más extraordinarias de esta ruta: en pocas horas pasamos de un paisaje costero a la alta cordillera.
Aquí comienza el ascenso progresivo hacia el interior de Atacama.
La cercanía del Pacífico influye en el clima de la costa, pero esa influencia disminuye rápidamente a medida que avanzamos hacia el este. El paisaje empieza a cambiar mucho antes de que las grandes montañas aparezcan frente a nosotros.
La transición entre costa, desierto y las primeras elevaciones del relieve.







